EL FRACKING EN COLOMBIA: UN ANÁLISIS REFLEXIVO

MONICA NATALIA MONTOYA YEPES



 El desarrollo económico del país está estrechamente relacionado con las dinámicas y políticas que regulan el uso del petróleo y sus derivados, a tal punto que la discusión a nivel nacional, con el cambio de gobierno por estos días, se centra en la conveniencia o no de la implementación de una técnica de explotación no convencional como lo es el denominado “Fracking” o la fracturación o estimulación hidráulicas.

En este momento coyuntural, han encontrado argumentos desde las dos oriyas, en los cuales aspectos económicos y los posibles impactos sociales, se contraponen con los previsibles impactos ambientales negativos, sumados a los problemas en la salud que científicamente se han demostrado en los países que ya implementan esta tecnología. Ahora bien, para la realidad colombiana, ¿son ponderables estos riesgos y beneficios al momento de la implementación del fracking, solo con objetivos económicos, o son tan altos los riesgos que se debe pensar en un cambio gradual de nuestra dependencia económica del petróleo y decir definitivamente no al fracking?

 En Colombia, según Díaz, Díaz, Sarmiento, Celedon, & Díaz, 2022, la industria petrolera ocupa el primer puesto en exportación nacional, además de representar un apartado importante en la generación de divisas. Una realidad que también se evidencia a nivel global, pues el petróleo y sus derivados representan uno de los porcentajes más altos del total de la energía requerida en los procesos productivos de la economía. Características que lo constituyen en un dinamizador de los procesos económicos, por ejemplo, el aumento de los precios causados por la elevada demanda de los países en desarrollo y la disminución que se presenta en la oferta auspiciada por los diferentes conflictos geopolíticos en el Medio Oriente, Nigeria, Venezuela y recientemente en Rusia, son muestra del papel preponderante de este sector (Black, Boslett, Hill, Ma, & McCoy, 2021).

En este sentido, los altos niveles de requerimiento de energía, para uso interno y para entrar de manera competitiva en los mercados internacionales, están obligando a los estados a considerar nuevas tecnologías de explotación, incluso llegando a estar dispuestos a soportar los riesgos potenciales que se asocian con este desarrollo no convencional de petróleo y gas (Black, Boslett, Hill, Ma, & McCoy, 2021).

 Con esto en mente, aparece en el panorama mundial el fracking, que consiste en la extracción de hidrocarburos mediante la inyección de grandes volúmenes de fluidos a presión para generar fracturas en rocas y así crear vías de migración de los hidrocarburos hacia la superficie (Guerra Díaz, Cabana Díaz, Gil Sarmiento, Suarez Celedon, & Díaz, 2022), técnica, desarrollada en los Estados Unidos a principios de este siglo (Rosselli, 2019). País que se convirtió en el principal productor de gas, superando a Rusia, con lo cual no es una aseveración fuera de contexto, asegurar que esta técnica tiene el potencial de cambiar el mapa geopolítico petrolero.

Sin embargo, como lo expresa Lara, Sánchez, & Flórez, 2019, la implementación del fracking representa un efecto ambiental negativo e irreversible en las zonas de influencia, en el cual la mitigación de los daños conllevaría un gasto mayor para la nación. Además, no es posible, justificar la aplicación de esta tecnología sólo basados en su funcionamiento en países como los Estados Unidos, puesto que, el territorio nacional posee una biodiversidad, población, realidad social y comportamiento ambiental, propios y diferenciales que se deben tener en cuenta.

Sumado a lo anterior, múltiples trabajos han reportado, con evidencia científica, que en las zonas circundantes a los lugares de explotación hay una tendencia en la población a presentar problemas relacionados con la salud, que conllevan a un aumento en los índices de hospitalización, por problemas cutáneos, pulmonares, recién nacidos con bajo peso y cáncer, los cuales se suman a problemas psicosociales como el abuso de drogas y prostitución (Lara, Sánchez, & Flórez, 2019).

Si bien, la explotación de hidrocarburos ha generado distintos beneficios para el país al ser el producto con mayor exportación que realiza Colombia (DANE, Boletín técnico de exportaciones, 2018), factores como la alta cantidad  de agua, pues esta técnica necesita  entre 9 y 26 millones de litros de agua por pozo y año, en Estados Unidos, por ejemplo, se estimó que, en una muestra de 19.616 pozos de petróleo no convencional entre el 2011 y el 2013, el consumo promedio por pozo fue de 4,3 millones de litros, con valores máximos de 22,9 millones de litros. Esto sumado a la contaminación del aire y aumento del calentamiento global causado por los gases y sustancias tóxicas o con potencial carcinogénico (benceno, tolueno, etilbenceno o xileno), la sismicidad debido a la alta presión de agua ejercida sobre las rocas, los problemas de salud pública como la mayor probabilidad de presentar cuadros de cáncer relacionados a la exposición a las sustancias anteriormente mencionados, además del desplazamiento de la población nativa, puesto que,  este sistema funciona con pozos de corta vida y a medida que se agotan hay que perforar más, lo cual conlleva a una ocupación territorial sin control (Lara, Sánchez, & Flórez, 2019), constituyen factores no ponderables a los económicos para la aplicación del fracking en el territorio nacional.

 Referencias

Black, K., Boslett, A., Hill, E., Ma, L., & McCoy, S. (2021). Economic, Environmental, and Health Impacts of the Fracking Boom. Economic, Environmental, and Health Impacts of the Fracking Boom.

Clough, E. (2018). Environmental justice and fracking: A review. Current Opinion in Environmental Science & Health, 14-18.

Guerra Díaz, J., Cabana Díaz, J., Gil Sarmiento, F., Suarez Celedon, L., & Díaz, M. (2022). LASIRC, 63 - 70.

Lara Rincón, E., Sánchez Mina, A., & Flórez Corredor, A. (2019). Análisis Del Costo Ambiental Y El Impacto Económico Que Conlleva La Implementación Del Fracking En Los Próximos Diez Años En Colombia. BOGOTÁ D.C.: ESCUELA COLOMBIANA DE INGENIERÍA JULIO GARAVITO.

Rosselli, D. (2019). REFLEXIONES SOBRE EL FRACKING. Medicina, 93-97. 

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  1. Comtario para Natalia: https://drive.google.com/file/d/1tGdZkvHcY4c28JvYEw2IEyiMg0gh4iUb/view?usp=sharing

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